Global Education Monitoring Report

Movilidad de estudiantes y profesionales

En un mundo cada vez más globalizado, los jóvenes estudian en el extranjero y los profesionales cualificados buscan oportunidades de empleo más allá de las fronteras para desarrollar plenamente sus talentos. La movilidad de las personas cualificadas entraña importantes beneficios, costos y riesgos para los individuos, las instituciones y los países.

CREDIT: Fàbio Duque Francisco/GEM Report. A Romanian Erasmus student in Lisbon: ‘My time in Lisbon helped me learn to be more tolerant, and to look past stereotypes’.

La internacionalización de la educación superior adopta diversas formas

La internacionalización de la educación superior incluye políticas y prácticas que adoptan los sistemas educativos, las instituciones académicas e incluso los individuos, para responder a la globalización del entorno académico. Abarca la movilidad de estudiantes y profesores, así como cursos, programas e instituciones que inciden en la educación a nivel nacional y en los países extranjeros.

La mitad de todos los estudiantes internacionales van a cinco países de habla inglesa: Australia, Canadá, Estados Unidos de América, Nueva Zelandia y Reino Unido. El porcentaje de estudiantes extranjeros en Francia y Alemania alcanza ahora el 8% y el 6% respectivamente, en parte porque ofrecen cada vez más cursos de posgrado en inglés.

En 2016, China, la India y la República de Corea representaban el 25% de toda la movilidad hacia el exterior. Europa es el segundo continente de procedencia, con el 23% del total en 2016, pero el 76% de los 900 000 estudiantes móviles europeos se queda dentro de la región.

Los estudiantes eligen el lugar donde cursarán estudios universitarios según la disponibilidad de plazas en las mejores universidades del país de origen, su propia capacidad de pago y la calidad relativa de la educación en el país y en el extranjero. Las políticas que rigen las posibilidades de trabajo de los estudiantes también pueden ser un factor impulsor. Entre 2011 y 2014, el número de estudiantes indios en el Reino Unido disminuyó en casi un 50% cuando la normativa limitó el otorgamiento de visados de trabajo después de la graduación; entretanto dicho número aumentó en un 70% en Australia y un 37% en los Estados Unidos de América. Algunos países, como China y Alemania, procuran retener a estudiantes extranjeros en sus mercados laborales para colmar déficits de competencias a nivel local.

Para las universidades, la recaudación de ingresos es el motor principal que las impulsa a atraer estudiantes extranjeros. En 2016, se estima que los estudiantes internacionales aportaron cerca de 39 400 millones de dólares a la economía de los Estados Unidos de América. En varios países asiáticos con tasas de natalidad en declive y poblaciones que envejecen, como el Japón, la educación superior se abre a estudiantes extranjeros para que las instituciones permanezcan abiertas.

México y los Estados Unidos de América forman parte de los países que usan programas de movilidad como factor de diplomacia cultural y ayuda al desarrollo. Algunos países que envían estudiantes, como el Brasil y la Arabia Saudita, subvencionan los estudios en el extranjero como una estrategia de desarrollo.

Los profesores con movilidad internacional pueden ser académicos buscados por universidades de élite, académicos contratados para llenar vacíos locales o “académicos transitorios” que continúan su carrera en los países donde obtuvieron sus doctorados. La movilidad institucional puede hacer que la movilidad tradicional de los estudiantes disminuya, pero permite atender a más estudiantes con diferentes necesidades educativas. Los cursos masivos abiertos en línea amplían el acceso a la educación, especialmente en los países en desarrollo. Los programas extraterritoriales, transfronterizos y sin fronteras, incluyendo las filiales de universidades y los centros regionales “distribuidores” de enseñanza, permiten internacionalizar la educación sin salir del país de origen.


La armonización de las normas y el reconocimiento de las cualificaciones facilitan la internacionalización de la educación superior

Para facilitar la movilidad de los estudiantes, las instituciones establecen a veces relaciones y acuerdos complejos, como programas de titulación doble y conjunta, transferencias de créditos, asociaciones estratégicas y consorcios. Los países procuran armonizar cada vez más las normas y los mecanismos de garantía de calidad a nivel bilateral, regional o mundial.

La introducción de normas comunes de titulación, garantía de calidad, mecanismos de reconocimiento de las cualificaciones y programas de movilidad e intercambio académico permitió a Europa y países asociados establecer un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) en 2010. Culminó así el Proceso de Bolonia, iniciado en 1999, con la participación de la Comisión Europea, el Consejo de Europa y representantes de instituciones de enseñanza superior, organismos de garantía de calidad, estudiantes, personal y empleadores de 48 países a día de hoy. El Convenio de Reconocimiento de Lisboa, ratificado por 53 países, rige el reconocimiento de las cualificaciones entre los países del EEES.

Otras regiones, como la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN) y la Comunidad de África Oriental, procuran emular estas iniciativas. En su tercera Conferencia Regional de Educación Superior, los países de América Latina y el Caribe acordaron fortalecer la integración regional de la enseñanza terciaria. Para aprovechar estas iniciativas, la UNESCO ha redactado un proyecto de Convenio mundial sobre reconocimiento de cualificaciones relativas a la educación superior, con miras a su ratificación en 2019.

LOS PROGRAMAS EUROPEOS DE INTERCAMBIO ESTUDIANTIL BRINDAN ENSEÑANZAS PARA EL ASIA SUDORIENTAL

La institucionalización de programas de intercambio estudiantil a nivel regional amplía enormemente las posibilidades de movilidad de corto plazo para los estudiantes. En el marco del programa Erasmus, establecido en 1987 y ampliado como Erasmus + en 2014, los estudiantes participantes estudian de 3 a 12 meses en otro país europeo, y este período de estudios es válido para la titulación en las instituciones del país de origen. El objetivo es potenciar la conciencia intercultural, las competencias y la empleabilidad de los participantes y promover la cohesión social en Europa.

Aproximadamente 9 de cada 10 participantes señalaron que dicho intercambio aumentó su resiliencia, apertura mental y tolerancia. Hay datos que indican que la movilidad estudiantil europea acrecentó la empleabilidad. Sin embargo, las evaluaciones que tienen en cuenta los determinantes de la movilidad de los estudiantes arrojan una imagen más matizada con respecto a la equidad. Cerca del 4,4% de los estudiantes del Reino Unido hijos de profesionales participaron en Erasmus+ en 2015/16, en comparación con un 2,8% cuyos padres eran poco cualificados. Esta brecha ha aumentado con el tiempo.

En 2015, la ASEAN y la Unión Europea lanzaron el programa de Apoyo de la UE a la Educación Superior en la Región de la ASEAN (SHARE), para fomentar la armonización de los sistemas de enseñanza terciaria en la región. Los obstáculos al desarrollo de la movilidad se derivan de una falta de esfuerzos concertados por las partes interesadas de la región. A diferencia de Europa, los sistemas de transferencia de créditos varían considerablemente entre los países de la ASEAN.


El reconocimiento de las cualificaciones profesionales potencia los beneficios de la movilidad laboral internacional

El reconocimiento de las cualificaciones profesionales facilita la migración laboral cualificada y permite aprovechar al máximo sus beneficios. En los países de la OCDE, más de un tercio de los inmigrantes que han cursado la enseñanza superior están sobrecualificados para su trabajo, en comparación con una cuarta parte de los nativos. En los Estados Unidos de América, los ingresos no percibidos de los graduados universitarios inmigrantes subempleados podrían representar 10 200 millones de dólares de ingresos fiscales que se pierden cada año.

Los sistemas de reconocimiento están a menudo insuficientemente desarrollados o son demasiado fragmentados para satisfacer las necesidades de los migrantes. Como los procedimientos son complejos, lentos y costosos, con frecuencia solo una minoría presenta las correspondientes solicitudes. Para mejorar la eficacia, los organismos de evaluación y de autorización y las instituciones académicas podrían armonizar los requisitos y procedimientos. Los gobiernos pueden velar por que los organismos sigan procedimientos justos y transparentes y apliquen las mejores prácticas. El establecimiento de derechos legales al reconocimiento también puede mejorar la aceptación y la eficiencia, como sucede en Dinamarca. Una ley alemana de 2012 permite a los ciudadanos extranjeros obtener el reconocimiento de sus títulos independientemente de su situación de residencia o ciudadanía.

Cuando no se reconocen sus cualificaciones, los migrantes no pueden ejercer legalmente profesiones reguladas, como la docencia y la enfermería, a pesar de las vacantes existentes en muchos países de destino. Un reconocimiento parcial puede resultar útil. Los solicitantes pueden tener que aprobar un examen, trabajar bajo supervisión durante cierto tiempo o no desempeñar determinar funciones. La Directiva de Cualificaciones Profesionales de la UE permite a ciertos grupos de profesionales cuyas cualificaciones son reconocidas ejercer en toda la Unión Europea. Establecer y mantener este tipo de reconocimiento automático requiere un fuerte compromiso político y recursos sustanciales, por lo que existen pocos acuerdos semejantes.

LA MIGRACIÓN DE LOS DOCENTES CONLLEVA BENEFICIOS Y RIESGOS

La migración de los docentes puede ser causada por diversos motivos: bajos salarios, desempleo, inestabilidad política, malas condiciones de trabajo, falta de infraestructuras. Pero la docencia es con frecuencia una profesión regulada sometida a requisitos nacionales de cualificación que resultan problemáticos para los migrantes.

Como la normativa relativa a las cualificaciones de los docentes incluye a menudo competencias lingüísticas, muchos grandes flujos de migración se realizan entre países con características lingüísticas y culturales comunes. Docentes de Egipto y otros países árabes, atraídos por los altos salarios, contribuyeron a desarrollar los sistemas educativos de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo. Estos países están ahora reemplazando el árabe por el inglés como idioma de enseñanza, y docentes de habla inglesa están reemplazando a los maestros egipcios y jordanos.

La migración de los docentes puede crear efectos dominó de escasez de educadores en los países de origen. Así, el Reino Unido, por ejemplo, contrata docentes de países como Jamaica y Sudáfrica. Frente a su propia escasez de maestros, Sudáfrica trae a su vez docentes del extranjero, especialmente de Zimbabwe. Los países del Caribe también han experimentado una tasa elevada de emigración de docentes en los últimos decenios, debida en gran parte a políticas activas de contratación por parte del Reino Unido y los Estados Unidos de América.

La pérdida así generada puede ser sustantiva para los países de origen, tanto en términos de inversión en la formación y educación de los docentes como para el conjunto del sistema educativo. Esta preocupación ha motivado iniciativas internacionales que toman en cuenta los intereses de los países de origen, como el Protocolo de Contratación de Docentes de la Commonwealth (Mancomunidad de Naciones). Sin embargo, este protocolo es un código de conducta no vinculante, que no restringe la decisión de los maestros que desean emigrar.

La contratación internacional de docentes es una actividad lucrativa que atrae a las agencias comerciales. Es muy poco común que estas estén estrictamente reguladas, y pueden cobrar altas tarifas de colocación o proporcionar informaciones inexactas, por lo cual se ha instado a reglamentar esta actividad y registrar las agencias, tanto en los países de origen como de destino.

LA PÉRDIDA DE TALENTOS PUEDE SER PERJUDICIAL PARA LOS PAÍSES MÁS POBRES

Las tasas de emigración de las personas altamente cualificadas superan el 20% en un poco más de un cuarto de 174 países y territorios, entre los que figuran Granada y Guyana en América Latina y el Caribe, Albania y Malta en Europa y Eritrea y Somalia en África Subsahariana (figura 5). La activa competencia de los países más ricos que desean obtener trabajadores cualificados genera cierta preocupación: la emigración podría dificultar el desarrollo en los países de origen debido a la pérdida de competencias. Sin embargo, además del efecto de las remesas de dinero, la perspectiva misma de una emigración cualificada también puede estimular la inversión en educación en los países de origen. Los análisis realizados para la preparación de este informe muestran que una tasa de migración altamente cualificada del 14% genera los mayores efectos positivos sobre la acumulación de capital humano. Después de tener en cuenta las características de los países de origen y destino, se observa que las perspectivas de emigración generan una ganancia neta de cerebros en 90 de 174 países.

En algunos países, especialmente de Asia, se observa el regreso de un número mayor de nacionales con competencias valiosas. El gobierno filipino ha elaborado políticas para los repatriados y los ha puesto en contacto con servicios de reconocimiento de cualificaciones y empleadores potenciales.

Figura 5: En varios países, más de una de cada cinco personas altamente cualificadas emigra

LA ENSEÑANZA TÉCNICA Y PROFESIONAL ES UNA HERRAMIENTA PARA LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS

Dos problemas afectan los programas de enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP) para los migrantes y refugiados.

En primer lugar, hay muchas barreras que reducen la demanda de desarrollo de competencias de los migrantes y refugiados a través de la EFTP. El desempleo inicial y el trabajo precario en empleos poco adaptados reducen la rentabilidad de la inversión de los migrantes en el desarrollo de competencias. Los inmigrantes indocumentados y los solicitantes de asilo no siempre tienen derecho legal a trabajar, como por ejemplo en Irlanda y Lituania, lo que no incentiva la formación profesional. Como existen numerosos proveedores y puntos de entrada, puede resultar difícil orientarse dentro de los sistemas de EFTP. Sin embargo, los proveedores de EFTP y los servicios públicos de empleo pueden poner en contacto a los migrantes con empleadores adecuados para ayudarlos a obtener experiencia laboral. En Alemania, los “mentores de acogida” ayudan a las pequeñas y medianas empresas a contratar trabajadores cualificados entre los recién llegados; en 2016, 3 441 refugiados se encontraban en formación.

En segundo lugar, el hecho de no reconocer el aprendizaje previo dificulta la posibilidad de obtener un trabajo decente o una mayor educación y capacitación. Es poco probable que los migrantes y refugiados lleven consigo sus cualificaciones y certificados, y los títulos de EFTP pueden ser menos portátiles que los títulos académicos debido a la mayor variabilidad entre los sistemas de enseñanza profesional. En 2013, Noruega introdujo un procedimiento de reconocimiento para personas sin documentación verificable. Más de la mitad de los refugiados cuyas competencias fueron reconocidas en 2013 encontraron un trabajo relacionado con ellas o ingresaron en la enseñanza superior. El reconocimiento, la validación y la acreditación también pueden ser facilitados mediante la cooperación intergubernamental. Existen por ejemplo acuerdos nacionales de reconocimiento entre la República Árabe Siria y Egipto, el Iraq, Jordania y el Líbano.

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