Global Education Monitoring Report

Diversidad

Una educación que valore la diversidad es importante para todos los países, permitiéndoles construir sociedades integradoras en las que se aprecian y respetan las diferencias y se brinda a todos una educación de calidad.

CREDIT: IOM Greece. ‘I love school, efcharisto!’ says 7-year-old Roham from Tehran, moments before taking the bus to the primary school.

Se juzga a veces a migrantes y refugiados en base a la percepción de su identidad de grupo en lugar de sus cualidades personales. Sobre todo si difieren visiblemente de las poblaciones de acogida, pueden ser vistos como “distintos”, y los estereotipos y prejuicios pueden conducir a la discriminación, excluyéndoles de una educación de calidad.

Los prejuicios y la discriminación están presentes en muchos sistemas educativos, a pesar de las políticas encaminadas a contrarrestarlos. En los Estados Unidos de América, la discriminación estructural contra los alumnos de familias inmigrantes se manifiesta por ejemplo en la inexistencia de programas bilingües para los niños pequeños y las pruebas de alfabetización que no se desarrollan en los idiomas nativos. Las actitudes del público conforman la percepción que los inmigrantes tienen de sí mismos e influyen en su bienestar. La discriminación percibida causa depresión, ansiedad y reduce la autoestima. Los inmigrantes tienen menos probabilidades que los nativos de sentirse pertenecientes al país de acogida, según la Encuesta Mundial de Valores de 2014.


La educación influye en las actitudes hacia los migrantes y refugiados

El nivel de educación está vinculado con las actitudes hacia los inmigrantes. Las personas con más estudios eran menos etnocéntricas, valoraban más la diversidad cultural y consideraban el efecto económico de la migración de forma más positiva. Los estudios mostraron que las personas que habían cursado estudios superiores eran dos puntos porcentuales más tolerantes que las que habían cursado la enseñanza secundaria, quienes, a su vez, eran dos puntos porcentuales más tolerantes que aquellas con educación primaria. Las personas más jóvenes, en particular aquellas con un alto nivel educativo, suelen también tener actitudes más positivas con respecto a la inmigración.

Las representaciones negativas de inmigrantes y refugiados en los medios de comunicación pueden reforzar los prejuicios. La cobertura mediática de las cuestiones de migración y desplazamientos es cada vez más negativa y polarizada, como se observa, por ejemplo, en el Canadá, la República Checa, Noruega y el Reino Unido, donde los medios a menudo describen a inmigrantes y refugiados como una amenaza para la cultura, la seguridad y los sistemas de protección social. Los relatos que presentan los medios acerca de la migración son a menudo estereotipados, no hacen oír la voz de los inmigrantes o refugiados y usan una terminología imprecisa. La educación puede mitigar estas imágenes negativas al proporcionar conocimientos políticos y estimular el pensamiento crítico para diferenciar los mitos de la realidad.

Las políticas y los sistemas educativos deberían centrarse en la inclusión

Los países adoptan distintos enfoques para abordar la diversidad en los sistemas educativos: asimilación, multiculturalismo / integración e interculturalidad / inclusión. La asimilación puede resultar perjudicial para la identidad del migrante. La interculturalidad, en cambio, ayuda a los alumnos a aprender no solo acerca de otras culturas sino también acerca de las barreras estructurales que perpetúan la desigualdad en los países de acogida.

Unos pocos países tienen políticas específicas sobre educación multicultural o intercultural. Irlanda, donde los niños inmigrantes representaban el 15% de la población menor de 15 años en 2015, elaboró la Estrategia Educativa Intercultural 2010–2015, encaminada a desarrollar la capacidad de proveer educación, fomentar el dominio del idioma, promover alianzas con la sociedad civil y mejorar el seguimiento. Otras leyes posteriores eliminaron obstáculos, prohibieron el cobro de tarifas y obligaron a las escuelas a hacer públicas sus políticas de admisión. Según un estudio del Parlamento Europeo, Irlanda y Suecia contaban con los marcos de seguimiento y evaluación más sólidos de Europa en materia de educación de los inmigrantes.

Las influencias políticas pueden socavar las políticas educativas interculturales. En los Países Bajos, el deterioro de las actitudes hacia los inmigrantes ha fomentado una política de integración centrada en la lealtad a la sociedad holandesa, y la educación intercultural se ha visto sustituida por la educación para la ciudadanía. Otro factor que contribuye a desarrollar el sentimiento de pertenencia de los alumnos inmigrantes son las escuelas de la diáspora que mantienen lazos con el país de origen. Pueden ser escuelas administradas o coordinadas por el gobierno del país de origen, como es el caso en Polonia; escuelas privadas creadas por las colectividades inmigrantes, como los filipinos en la Arabia Saudita o los brasileños en el Japón, y escuelas no formales, que transmiten el patrimonio lingüístico y cultural del país de origen.

LOS PROGRAMAS ESCOLARES Y LOS LIBROS DE TEXTO SE ESTÁN VOLVIENDO MÁS INCLUSIVOS

Los programas escolares y los libros de texto pueden reducir los prejuicios y acrecentar el sentimiento de pertenencia de los migrantes. El aprendizaje de la historia de otros países está vinculado con actitudes favorables a los derechos de los grupos étnicos en 12 de los 22 países que participaron en la Encuesta Internacional de Educación Cívica y Ciudadanía en 2016.

Un número mayor de países están modificando los programas escolares para reflejar la creciente diversidad social. Entre los 21 países de altos ingresos analizados para definir un índice de política de multiculturalismo, solo Australia y el Canadá incluían el multiculturalismo en los planes de estudios en 1980. Para 2010, el multiculturalismo estaba presente en alguna parte de los programas de más de dos tercios de los países, y se encontraba completamente integrado en otros cuatro países, Finlandia, Irlanda, Nueva Zelandia y Suecia (figura 4).

En 2015, 27 de 38 países con ingresos predominantemente altos brindaban educación intercultural como una asignatura independiente, la integraban en los planes de estudios, o ambas cosas. Los valores multiculturales e interculturales pueden ser incorporados en diversas disciplinas. Los programas de historia son a menudo etnocéntricos, pero otros temas no lo son, como la geografía en Alemania y la ciudadanía en Inglaterra (Reino Unido). Algunos libros de texto modernos siguen omitiendo cuestiones conflictivas relacionadas con la migración. En México, los libros de texto no se refieren a los inmigrantes indocumentados ni a las relaciones con los Estados Unidos de América. En cambio, los libros de texto de Côte d’Ivoire hablan de los refugiados y desplazados, que son muy numerosos desde la crisis política de 2002.

Los programas se pueden adaptar localmente, como en Alberta (Canadá), donde hay recursos pedagógicos de apoyo a la instrucción y el aprendizaje de los inmigrantes y refugiados, dedicados a comunidades específicas, como los karen, los somalíes y los sudaneses del sur. Una dirección escolar convencida también puede contribuir a ello. En los Estados Unidos de América, allí donde los jefes de establecimiento valoran la diversidad, es más probable que los estudiantes participen en la interacción intercultural.

La enseñanza debe incorporar actividades que promuevan la apertura a perspectivas múltiples, para ayudar a los estudiantes a desarrollar la capacidad de reflexión crítica. El aprendizaje empírico y cooperativo también puede contribuir a mejorar las relaciones interculturales, aumentar la aceptación de la diferencia y reducir los prejuicios.

Figura 4: Un número creciente de países incorpora el multiculturalismo en los currículos

EN LA MAYORÍA DE LOS PAÍSES, NO ES OBLIGATORIA UNA FORMACIÓN QUE PREPARE A LOS DOCENTES PARA LA DIVERSIDAD EN LAS AULAS

Los docentes necesitan apoyo para enseñar a un alumnado de procedencias muy diversas, pero el 52% de los maestros entrevistados en España, Francia, Irlanda, Italia, Letonia y el Reino Unido no se sentían adecuadamente apoyados por la administración escolar para manejar la diversidad. La formación docente incluye la diversidad en medidas variables según los países. En los Países Bajos, Nueva Zelandia y Noruega, los futuros docentes deben seguir cursos obligatorios para prepararlos a enseñar a educandos de orígenes diversos. Por regla general, en Europa, estos cursos son opcionales.

Los programas de formación docente hacen por lo general hincapié en los conocimientos generales, en detrimento de la pedagogía práctica. Un análisis de 105 programas en 49 países halló que solo uno de cada cinco preparaba a los maestros para prever y resolver conflictos interculturales o conocer los tratamientos psicológicos y posibilidades de remisión para los estudiantes necesitados. Los docentes en activo siguen necesitando una formación profesional permanente a este respecto. En 2013, la Encuesta Internacional sobre Enseñanza y Aprendizaje de la OCDE observó que solo el 16% de los docentes del primer ciclo de secundaria en 34 sistemas educativos habían emprendido actividades de formación multicultural o multilingüe el año anterior.

Hay pocos estudios acerca del efecto que ejercen los docentes de origen inmigrante, y los que existen no siempre distinguen entre inmigrantes de primera generación o de generaciones siguientes, ni entre inmigrantes y personas pertenecientes a minorías. Algunos indicios parecen indicar que la diversidad del personal docente está vinculada con mejores resultados de los estudiantes inmigrantes, una mayor autoestima y una sensación de seguridad. Sin embargo, los docentes de familias inmigrantes están insuficientemente representados en relación con la composición del alumnado en Europa. Esta escasez se debe en parte a políticas discriminatorias de ingreso en la profesión y a sesgos en la contratación.

LA EDUCACIÓN CONTRIBUYE A PREVENIR EL EXTREMISMO VIOLENTO

Si bien el extremismo violento y los ataques terroristas, de que son víctimas las poblaciones civiles estatales y no estatales, son indudablemente causa directa de migración y desplazamientos, en los países de altos ingresos la opinión pública hace hincapié en lo contrario, asociando la migración con el terrorismo. Sin embargo, cualquier relación de ese tipo es muy tenue; los ataques perpetrados por extranjeros representan una fracción de los realizados por nacionales y las vías de radicalización pueden cobrar muy diversas formas.

Prevenir el surgimiento del extremismo es una línea clave de defensa contra el terrorismo. Los extremistas tienden a instrumentalizar o exacerbar los problemas del desarrollo para crear y explotar un círculo vicioso de marginación, que afecta en particular a los más pobres y vulnerables.

Al promover el respeto por la diversidad, la paz y el progreso económico, la educación puede representar un escudo que protege contra la radicalización. El extremismo violento considera a menudo la educación como una amenaza y ataca las escuelas, como es el caso de Boko Haram en Nigeria.

A la inversa, la exclusión de la educación puede aumentar el riesgo de radicalización. La exclusión de los beneficios de la educación es igualmente perjudicial. En ocho países árabes, el desempleo acrecentaba la posibilidad de radicalización entre las personas de mayor nivel educativo cuyas expectativas de progreso económico se habían visto defraudadas.

Muchos países incluyen en sus planes de estudios elementos encaminados a prevenir el extremismo violento, pero no siempre se dispone de materiales didácticos adecuados. A nivel mundial, uno de cada 10 libros de texto de las correspondientes disciplinas tratan de la prevención de conflictos armados o de los mecanismos de reconciliación o resolución de conflictos, lo que supone solo un pequeño aumento desde los años 1950.

Los maestros pueden fomentar actitudes tolerantes pero necesitan una capacitación adecuada. Hay diversos métodos pedagógicos muy eficaces, como el aprendizaje recíproco y empírico, el trabajo en equipo, los juegos de roles y otros enfoques que estimulan el pensamiento crítico y la discusión abierta. Al mismo tiempo, los docentes no deberían tener que vigilar a sus alumnos ni limitar la libertad personal de cada uno en aras de la seguridad.

Las escuelas pueden ser sitios adecuados para desarrollar iniciativas de prevención del extremismo violento que involucren a partes interesadas extraescolares. Algunos programas, como por ejemplo en Indonesia, hacen oír la voz de las víctimas para dar a estos temas más relieve y pertinencia para los alumnos. La educación contra el extremismo violento debe tener en cuenta las cuestiones de género e involucrar a las mujeres y las niñas. Las mujeres lideran a veces este tipo de iniciativas educativas. Por ejemplo, en la provincia pakistaní de Khyber Pakhtunkhwa, una organización de mujeres ha enseñado técnicas de mediación y transformación de conflictos a 35 000 mujeres y 2 000 jóvenes.

La educación no formal desempeña un papel crucial pero descuidado en la construcción de sociedades resilientes

La educación y la concienciación acerca de las cuestiones relacionadas con la migración y los desplazamientos no se limitan al aula. La educación no formal tiene muchos propósitos y cobra diversas formas. Desafortunadamente, como los gobiernos rara vez la proveen, hay poca información sistemática sobre ella.

Los centros comunitarios desempeñan un papel central en la educación no formal sobre la migración. En Turquía, una ONG, la Asociación Yuva, ofrece cursos de idiomas y talleres de capacitación a través de centros comunitarios. Facilitadores culturales o intermediarios pueden proporcionar servicios de traducción y ayudar a entender el sistema educativo. El municipio sueco de Linköping capacitó a tutores con conocimientos de somalí o árabe para que actuasen como “enlaces” en su programa Aprender Juntos. Las municipalidades pueden liderar acciones educativas contra la xenofobia, como sucede en São Paulo (Brasil), pero deben involucrar a las comunidades inmigrantes para tener éxito.

El arte y los deportes son medios potentes de educación no formal. Los festivales comunitarios en Noruega y España proporcionan espacios de intercambio cultural. El equipo de fútbol Kaizer Chiefs de Sudáfrica ha impulsado una campaña en las redes sociales que destaca la contribución positiva de los extranjeros al país.

 

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