Global Education Monitoring Report

Introduction

Nos llegan de todo el mundo historias impactantes, conmovedoras, de migración y desplazamiento. Son relatos de ambición, esperanza, miedo, ilusión, ingeniosidad, realización, sacrificio, valentía, perseverancia y sufrimiento, que nos recuerdan que “la migración es una expresión de la aspiración humana a la dignidad, la seguridad y un futuro mejor. Es parte del tejido social, de nuestra condición como una familia humana”. No obstante, migraciones y desplazamientos son también “fuente de divisiones dentro de los Estados y sociedades y entre ellos… Los últimos años los grandes desplazamientos de personas desesperadas, tanto migrantes como refugiados, han ensombrecido los beneficios generales de la migración”.

Burundian refugee, Nigirabarya, 31, is head teacher at Hope Secondary School in Nduta refugee camp, Tanzania. Credit: Georgina Goodwin/UNHCR

Si bien existe una responsabilidad compartida por el destino común que consagra oficialmente la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la migración y los desplazamientos siguen suscitando reacciones negativas en las sociedades modernas, explotadas a su vez por oportunistas que consideran beneficioso construir muros y no puentes. Es aquí donde desempeña un papel central la educación, que según estipula un compromiso clave de la Declaración Universal de Derechos Humanos, “favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos”.

Este informe considera migraciones y desplazamientos desde el punto de vista de los maestros y administradores de educación que se enfrentan a la realidad y diversidad de las aulas, patios de recreo, comunidades, mercados laborales y sociedades. Los sistemas educativos del mundo entero están unidos en su compromiso por “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” y “no dejar a nadie atrás”. Para que todos los educandos puedan realizar su potencial, los sistemas deben adaptarse a sus necesidades, independientemente de su origen o procedencia. Deben asimismo responder a la necesidad de resiliencia de las sociedades y adaptarse a la migración y los desplazamientos; este reto afecta a los países sea cual fuere el tamaño de sus poblaciones de refugiados y migrantes.

Se consideran todos los tipos de movimientos de población. Como promedio, una de cada ocho personas son migrantes internos. Esta migración puede tener graves efectos sobre las oportunidades educativas de quienes migran y de quienes se quedan, sobre todo en países de ingresos bajos y medios y urbanización rápida. Una de cada 30 personas aproximadamente vive en un país distinto del de su nacimiento. Casi dos tercios de los migrantes internacionales se dirigen a países de altos ingresos. La mayoría lo hacen para trabajar, pero algunos también para estudiar.

La migración internacional también puede incidir en la educación de sus descendientes. Aproximadamente una de cada 80 personas se ve desplazada dentro o fuera de las fronteras nacionales por conflictos o catástrofes naturales. Nueve de cada diez de estas viven en países de ingresos bajos y medios. Es fundamental integrarlas en los sistemas educativos nacionales, pero ello puede depender del contexto particular de los desplazamientos. La migración y los desplazamientos interactúan con la educación a través de relaciones mutuas y complejas que afectan a los que migran, los que se quedan y los que acogen o pueden acoger a migrantes y refugiados (cuadro 1). El momento de la vida en el que las personas contemplan o efectúan la migración es un elemento determinante de la inversión educativa, la interrupción, la experiencia y el resultado de la educación. Los niños que emigran de zonas con un menor nivel de desarrollo educativo pueden tener acceso a oportunidades que hubiesen resultado imposibles de otra manera. Al mismo tiempo, los logros y el nivel educativo que alcanzan los estudiantes migrantes son a menudo inferiores a los de sus condiscípulos de las comunidades de destino.


CUADRO 1: Ejemplos seleccionados de la relación entre educación y migración/ desplazamiento

La migración y los desplazamientos requieren sistemas educativos que atiendan a las necesidades de quienes migran y de quienes se quedan. Los países deben reconocer en su legislación el derecho de los migrantes y refugiados a la educación y hacerlo cumplir en la práctica. Deben adaptar la educación a los que viven hacinados en tugurios, a los nómadas, a los que están esperando que se les conceda la condición de refugiados. Los sistemas educativos deben ser incluyentes y cumplir el compromiso de equidad. Los maestros deben estar preparados para hacer frente a la diversidad y los traumatismos vinculados con la migración y, especialmente, los desplazamientos. Es preciso modernizar los mecanismos de reconocimiento de las cualificaciones y las necesidades de aprendizaje previo para sacar el máximo partido de las aptitudes de los migrantes y refugiados, que contribuyen en gran medida a la prosperidad a largo plazo. La educación también tiene importantes efectos sobre las migraciones y los desplazamientos, tanto en lo tocante a su volumen como a la forma en que se los percibe.

La educación es un factor esencial en la decisión de migrar, e impulsa a buscar una vida mejor. Influye en las aspiraciones, actitudes y creencias de los migrantes, así como en el desarrollo de un sentimiento de pertenencia a la comunidad de destino. La mayor diversidad que se crea en las aulas plantea problemas, incluso para los nativos, en particular los pobres y marginados, pero brinda asimismo la oportunidad de aprender de otras culturas y experiencias. Se necesitan más que nunca programas escolares encaminados a contrarrestar las actitudes negativas.

La migración y los desplazamientos se han convertido en temas políticos candentes, por lo que urge que los ciudadanos adquieran un entendimiento crítico de las cuestiones en juego. Esto facilitará el procesamiento de la información y promoverá la cohesión social, particularmente importante en un mundo globalizado.

No obstante, la educación debe ir mucho más allá de la mera tolerancia, que puede encubrir solo indiferencia; es una herramienta crucial para combatir los prejuicios, los estereotipos y la discriminación. Unos sistemas educativos mal diseñados pueden propagar una imagen negativa, parcial, excluyente o despectiva de los inmigrantes y refugiados. El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2019 examina los datos recopilados a nivel mundial acerca de la migración, los desplazamientos y la educación, y procura responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo inciden los movimientos de población en el acceso y la calidad de la educación?
  • ¿Cuáles son las consecuencias a nivel individual, para los migrantes y refugiados? ¿Cómo puede la educación cambiar la vida de las personas que migran y de las comunidades que las acogen?

 

 

Recuadro 1:

La comunidad internacional se moviliza para abordar las necesidades de las poblaciones migrantes, desplazadas y de acogida, incluyendo la educación

Para responder a las necesidades de las poblaciones desplazadas, migrantes y de acogida en materia de educación y otros aspectos a nivel local, nacional e internacional, es preciso movilizar recursos y coordinar las acciones. La comunidad internacional está empezando a hacerlo. En septiembre de 2016, los Estados Miembros de las Naciones Unidas firmaron la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes, con miras a reforzar y perfeccionar los mecanismos de responsabilidad compartida, e iniciaron la elaboración de dos pactos mundiales, relativos a los migrantes y a los refugiados respectivamente.

El proyecto de Pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada aborda la mayoría de los temas que trata este informe. Incluye el acceso a la educación básica, en la escuela y fuera de ella. Hace hincapié en el reconocimiento de las competencias, pero transmite también un mensaje positivo y más amplio acerca de la educación como oportunidad para aprovechar de la mejor manera posible el potencial de los flujos migratorios. No obstante ello, el pacto no es vinculante y deja a criterio de los países las modalidades de cumplimiento de los compromisos.

Para proporcionar educación a las personas desplazadas, se requiere un mayor apoyo para ayudarlas a adaptarse a los nuevos entornos y hacer frente a un desplazamiento duradero. Si bien el derecho de los refugiados a la educación en el país de acogida está garantizado por la Convención de 1951 de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados, el pacto mundial sobre los refugiados apunta a renovar dicho compromiso. El proyecto final dedica dos párrafos a la educación, centrándose en su financiación y su uso en apoyo de determinadas políticas. Señala claramente la necesidad de desarrollar políticas nacionales de inclusión.


Prólogo de Audrey Azoulay

La gente se ha desplazado siempre de un lugar a otro, a veces en busca de mejores oportunidades, en otros casos para huir del peligro. Estos desplazamientos pueden tener considerables efectos sobre los sistemas educativos. La edición 2019 del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo es la primera en su género que estudia en profundidad estas problemáticas en todas partes del mundo.

Este Informe llega oportunamente, en momentos en que la comunidad mundial finaliza dos importantes pactos internacionales: el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular y el pacto mundial sobre los refugiados. Estos acuerdos sin precedentes, asociados a los compromisos internacionales sobre educación consagrados en el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, destacan la necesidad de abordar el tema de la educación para los migrantes y las personas desplazadas. El presente Informe GEM constituye una referencia esencial para los decisores políticos encargados de alcanzar nuestros objetivos.

Actualmente, las leyes y políticas no cumplen sus obligaciones para con los niños migrantes y refugiados, al privarlos de sus derechos y hacer caso omiso de sus necesidades. Los migrantes, los refugiados y las personas internamente desplazadas figuran entre los grupos de población más vulnerables del mundo, e incluyen a quienes viven en tugurios, a los que se desplazan según las estaciones para poder ganarse la vida, y a los menores detenidos. Sin embargo, se les niega a menudo rotundamente el acceso a las escuelas, que son para ellos un refugio seguro y entrañan la promesa de un futuro mejor.

Al pasar por alto la educación de los migrantes se desaprovecha un gran potencial humano. A veces meros trámites administrativos, la falta de datos o unos sistemas burocráticos y carentes de coordinación hacen que muchas personas queden excluidas, mientras que, si se invierte en la educación de migrantes y refugiados sumamente talentosos y motivados, se puede impulsar el desarrollo y el crecimiento económico, no solo en los países que los acogen sino también en los países de origen.

No basta con proporcionar educación únicamente: el entorno escolar debe adaptarse y responder a las necesidades específicas de las personas desplazadas. Integrar a inmigrantes y refugiados en las mismas escuelas que las poblaciones de acogida es un punto de partida importante para desarrollar la cohesión social, pero el idioma y la manera en que se imparte la enseñanza, así como la discriminación, pueden alejar a estos grupos de la escuela.

Un personal docente bien capacitado es fundamental para integrar a los alumnos inmigrantes y refugiados, pero los docentes también necesitan apoyo para hacerse cargo de clases multilingües y multiculturales, que a menudo incluyen estudiantes con necesidades psicosociales.

Es asimismo vital contar con programas de estudios bien ideados, que promuevan la diversidad, proporcionen las competencias necesarias y contrarresten los prejuicios; estos pueden tener un efecto multiplicador positivo más allá de las aulas. A veces los manuales escolares presentan las migraciones de una forma superada y socavan los esfuerzos encaminados a la inclusión. Los programas no suelen tampoco ser lo suficientemente flexibles como para adaptarse a los modos de vida de quienes se desplazan continuamente.

Para extender el suministro de educación y asegurar la inclusión se requiere inversión, y muchos países de acogida no cuentan con los medios necesarios para ello por sí solos. La ayuda humanitaria, que es a menudo limitada e imprevisible, no atiende actualmente a las necesidades de los niños. La educación no puede esperar es un nuevo e importante mecanismo para llegar a los más vulnerables.

El mensaje de este Informe es claro: invertir en la educación de quienes migran marca la diferencia entre crear un sendero de frustración y disturbios, o abrir la vía de la cohesión y la paz.

 

Audrey Azoulay

Directora General de la UNESCO


Prólogo de Helen Clark

La edición 2019 del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo fue preparado por un equipo de migrantes internacionales. Cuatro de sus miembros son hijos de refugiados. No niegan que los puntos de vista sobre la migración y los migrantes pueden ser muy diversos. Los estudios que han efectuado demuestran que la educación puede contribuir en gran medida a ampliar estas perspectivas, y brindar mayores oportunidades a todos.

Para los migrantes, los refugiados y las comunidades que los acogen, está lo conocido y lo desconocido. No obstante, algunas personas no conocen más que privaciones y la necesidad de huir de ellas; no saben si del otro lado habrá oportunidades. En las comunidades de acogida, la población quizá tampoco sepa si la llegada de estos nuevos vecinos, que tienen costumbres distintas, se visten de otra manera y hablan con un acento diferente, acarreará algún cambio en sus vidas y, llegado el caso, cuál.

Las migraciones se caracterizan a la vez por el orden y el desorden. Las sociedades procuran a menudo gestionar los movimientos migratorios pero pueden verse enfrentadas a afluencias imprevisibles. En ciertos casos las migraciones pueden crear nuevas divisiones, mientras que en otros han resultado manifiestamente beneficiosas tanto para los países de origen como de acogida.

Los flujos migratorios son fruto tanto de la voluntad como de la coerción. Algunas personas emigran voluntariamente para trabajar o estudiar, mientras que otras se ven obligadas a huir de la persecución y la pérdida de sus medios de subsistencia. Las colectividades de acogida y los políticos pueden debatir interminablemente para determinar si los recién llegados se han visto forzados o fuerzan, son legales o ilegales, una bendición o un peligro, una aportación o una carga.

Hay reacciones acogedoras y otras de rechazo. Algunas personas se adaptan a su nuevo entorno mientras que otras no lo logran. Algunos quieren ayudar y otros excluir.

Observamos que las migraciones y los desplazamientos suscitan grandes pasiones en el mundo entero. No obstante, es preciso tomar decisiones. Las migraciones requieren respuestas. Podemos levantar barreras, o bien tender la mano a los que están del otro lado, para crear confianza, incluir, tranquilizar.

A nivel mundial, las Naciones Unidas han obrado para congregar a las naciones en torno a soluciones duraderas a los desafíos que plantean las migraciones y los desplazamientos. En 2016, en oportunidad de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes, insté a invertir en la prevención de conflictos, la mediación, la buena gobernanza, el Estado de derecho y un crecimiento económico inclusivo. También señalé la necesidad de ampliar el acceso de los migrantes a los servicios básicos, para luchar contra las desigualdades.

Este Informe da un paso más en lo tocante al último punto, al recordarnos que suministrar educación no es solo una obligación moral de quienes son responsables de ello, sino también una solución práctica a muchos de los efectos causados por las migraciones. Debe ser, y debería haber sido siempre, un componente central de la respuesta a la migración y los desplazamientos; esta idea ha madurado y le ha llegado su momento, como se manifiesta en los textos de los dos pactos mundiales sobre los migrantes y refugiados.

Si se priva a las personas de educación, el resultado puede ser marginación y frustración. Si se enseña equivocadamente, la educación puede distorsionar la historia y dar lugar a malentendidos.

Pero, como nos muestra el Informe con tantos ejemplos alentadores del Canadá, el Chad, Colombia, Filipinas, Irlanda, el Líbano, Turquía y Uganda, la educación puede también ser un puente. Puede hacer surgir lo mejor de las personas, y lograr que los prejuicios, los estereotipos y la discriminación se vean sustituidos por la reflexión crítica, la solidaridad y la apertura. Puede ayudar a quienes han sufrido y brindar un trampolín a quienes necesitan desesperadamente una oportunidad.

Este Informe señala claramente un importante reto: cómo ayudar a los docentes para que lleven a la práctica la inclusión. Nos brinda fascinantes perspectivas acerca de la humanidad y el fenómeno secular de la migración. Les invito a tomar en consideración sus recomendaciones y a ponerlas en práctica.

S. Exc. Helen Clark

Presidenta del Consejo Consultivo del Informe GEM

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